Nosotros

Historia

Educación superior con propósito para transformar Guatemala

Guatemala es una tierra de oportunidades, con una riqueza humana, cultural y natural inmensa. Frente a los grandes desafíos del siglo XXI, la educación superior se presenta como un eje estratégico para construir un futuro prometedor. Conscientes de esta realidad, el 2 de febrero de 2012, tras ser aprobada por el Consejo de la Enseñanza Privada Superior (CEPS), nació la Universidad Da Vinci en Huehuetenango, como una propuesta académica innovadora, incluyente y comprometida con el desarrollo económico y social de Centroamérica.

Desde sus inicios, la Universidad Da Vinci se concibió como un laboratorio de ideas y soluciones, enfocado en abrir caminos donde antes había barreras. Con una visión clara: crear oportunidades reales y accesibles de educación de excelencia, orientadas a formar profesionales éticos, innovadores, comprometidos y activos en el progreso de la sociedad. En una época de constantes transformaciones y nuevos paradigmas tecnológicos, sociales y económicos, la Universidad Da Vinci se proyecta como una institución que no solo forma, sino que también inspira y abre oportunidades para construir un mejor futuro.

A más de una década de su fundación

La Universidad ha consolidado una presencia nacional que permite llevar educación de calidad a todo el país, con campus principales en Huehuetenango y Ciudad de Guatemala, y sedes en la mayoría de los departamentos del territorio. Este modelo descentralizado responde al propósito de democratizar el acceso a la educación superior, integrando comunidades rurales y urbanas de distintos contextos culturales y sociales en un sistema académico moderno, inclusivo y relevante.


Atendiendo a las exigencias de un mundo cambiante, Da Vinci ha incorporado modalidades presenciales, virtuales e híbridas, garantizando flexibilidad y continuidad. Su oferta académica se distribuye en diversas facultades que responden tanto a las vocaciones del país como a sus prioridades de desarrollo:


  1. Facultad de Psicología.
  2. Facultad de Humanidades.
  3. Facultad de Medicina Veterinaria y Ciencias Pecuarias.
  4. Facultad de Ciencias Jurídicas, Criminológicas y Criminalísticas.
  5. Facultad de Enfermería y Ciencias del Cuidado de la Salud.
  6. Facultad de Ciencias Odontológicas.
  7. Facultad de Ingeniería, Industria y Tecnología.
  8. Facultad de Ciencias Médicas y de la Vida.
  9. Facultad de Música y Artes Visuales.
  10. Facultad de Ciencias Administrativas y Comerciales.
  11. Facultad de Arquitectura y Diseño.
  12. Facultad de Ciencias Agronómicas.
 

A ellas se suma el Instituto de Idiomas y Estudios Internacionales, ampliando las oportunidades de formación y fortaleciendo la proyección académica de la Universidad.


Esta diversidad permite a miles de estudiantes encontrar una formación coherente con sus pasiones, talentos y proyectos de vida.

Más allá de las aulas, Da Vinci se distingue por una filosofía activa y transformadora, siempre al servicio de la comunidad. Su estructura institucional se sostiene en tres valores que nos definen: Servicio, Innovación y Pasión, expresados a través de una educación de calidad y de la Responsabilidad Social Universitaria. Estos valores no solo enriquecen la experiencia académica, sino que aseguran una conexión permanente con la realidad nacional, permitiendo que el conocimiento se traduzca en oportunidades y soluciones tangibles para el país.


La Universidad impulsa múltiples iniciativas que generan impacto positivo en lo social, cultural, económico y ambiental. A través de alianzas estratégicas con instituciones académicas, organismos internacionales, municipalidades, empresas y organizaciones de la sociedad civil, Da Vinci amplía su capacidad de acción, fomenta la responsabilidad social y fortalece una formación integral. Estas colaboraciones no solo expanden el horizonte académico de los estudiantes, sino que los vinculan desde temprano con procesos de transformación reales, sostenibles y con propósito.


Porque educar no es solo transmitir conocimiento, sino inspirar. Porque formar profesionales no es solo dar un título, sino dar un propósito. Y porque Guatemala merece instituciones que crean, transforman e inspiran, Da Vinci seguirá abriendo puertas, iluminando caminos y apostando por lo más valioso que tiene este país: su cultura, su arte y su gente.